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senda horrore

"Todo lo que tocas, lo que ves y lo que dices, es poesía"

Cinco Herencias

 

Hay kilómetros de mentiras

entre los cuerpos.

Hay un largo trayecto entre la mueca y el pensamiento.

La diferencia hueca emerge

como los pinos en movimiento

en el hogar de los muertos.

Muertos que encerraron

por fuera el aire,

Y muertos que dejaron

morir el pensamiento.

 

La carne

La mentira

La fobia

La suspicacia

Lo emergente que trina

y se desarma.

 

Todos terminamos con la carne cortada por dentro para evitar la asfixia.

 

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Lo que irradia
esta noche es especial
sobre el lago resplandecen
esperaba una tenue aparición
nebulosa como siempre
Y imaginé su rostro vívido
cuando está oscuro todo empieza
a verse mas claro en mi constelación
Recordé sus gustos
conversación astral
las canciones que oíamos
su cuerpo lunar refugio celestial
y el ph de su saliva
y me perdí en la inmensa quietud
una crema de estrellas
parece cubrirlo todo en mi constelación
Recordé sus gustos
conversación astral
las canciones que oíamos
y subí
y subí

¿Qué pensar?

“Un velo gris… la inmensidad…
Viajero en la penumbra… voces nocturnas mecen tu ánima animal…

Despierta ya, la infinidad…
La habitación se enciende, puebla tu mente y su tempestad… Anochecerá…

Que embriagas los sentidos,
Que abrazas nuestra debilidad,
Que vengan tus influjos,
Que me eches a volar
Susúrrame entre cuentos los valses de la verdad… aunque mientas
No me entregues al sueño… pero dejame soñar…”

 

24 de noviembre de 2014 22:39

“Añoro el silbido del silencio
la calma
la soledad.
Te extraño en mis venas,
muerte.
Y tu reflejo único
de lealtad.
Ansío la respiración cortada
de la agonía…
la muestra ineludible
del afecto del rigor.
El silencio…
otra vez, y la calma.
¡Como lo extraño!
¡Alma!”
Ann

25 de noviembre de 2014 22:38

Vas a destruir el árbol,
de raiz
y a nutrirte
¿Cómo lo haces?
Vas a dar muerte
al hijo pródigo
y acusar a su madre…
Y luego avisas,
que vas a derrumbarte.
No eres un fuerte,
no eres un río
no eres ni el más
mínimo ser alado
que ayude a llegar
a las estrellas a estos sueños.
No pretendas cargar con ellos
en tu bolso mínimo
lleno de artefactos
de matar.
Vas a destruir el árbol
y luego
te atarás los cordones
fríamente.
Y no habrá pájaros.
¿Cómo lo haces?

Ann

11 de mayo de 2015 23:51

Si hubiera sabido,
si hubiera tenido el don
de adivinar,
de saber cómo esquivar
las sombras,
precisamente las tuyas,
de arrojarme al interior
de mis costillas
y reírme cansada
de gesticular.

Si hubiera sabido,
si hubiera podido
adivinarte
como el enigma que eres,
que deja la intriga de lado
y se vuelve violento e indecible…

¡Si hubiera sabido!
Créeme que
nunca te hubiera llamado
por tu nombre.
Como el agónico ser
que deshoja el reloj
por un minuto mas de aire,
a la vez que aclama el fin
y saluda a la muerte con una palmada
en la espalda
diciendo con gemidos asquerosos
cuánto sufre
cuánto laten dolorosas
sus fibras íntimas,
llorando entre sonrisas
dinamitándolo todo.

Si hubiera sabido que
lo único que se daría vuelta
hacia la contradicción
sería tu rostro,
no te hubiera llamado nunca.

Créeme que jamas
te hubiera nombrado.

Ann

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