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senda horrore

"Todo lo que tocas, lo que ves y lo que dices, es poesía"

s/n

-¿A qué te referís con que te duele?-

-Me refiero al Todo y a sus Partes-

-*sin prescripción médica*-

Ann

 

Detalles

1

Cuando olvidamos los versos
por andar desprevenidos
el inconciente dolido
gesta in memoriam
el albor de otros nuevos.

 

2

El dolor provocado fue perfecto hasta la inexistencia.
El remedio fue un frasco o dos de grafemas diluídos con tinta cualquiera y un papel.

 

3

¿Si súbitamente dejara de existir la subitaneidad, dejaría de existir el quiebre entre lo invariable y el asombro? ¿se convertiría súbitamente en la muerte de la sorpresa?

Ann

13/07/2012

Una puerta,
su no-afuera,
su no-adentro,
y una niña,
en el citoplasma
cósmico,
golpea,
inerte.
Un ruido tosco
y una niña muerta
que nace en cada golpe
del limbo…
¡Incansables nudillos!
Cuando alcance el éxtasis
y sea el pórtico
secreto,
descubrira su ombligo
directo
hacia Hades.

Antonela

Pérdida de tiempo

Me desperté asustada porque estaba soñando con mi propia asfixia. Me senté en la cama y entre mis pestañas dormidas ví una siluetilla blanca correr desde el baño hacia el ropero. Giré mi cabeza y la seguí impaciente con la mirada. Instantáneamente se dió vuelta, e imperativo y blanco el conejo de Carroll me gritó:

–¡¡Vamos, queda poco tiempo!!-

-No te impacientes,-repliqué aliviada – ¡a mí ya se me ha acabado! pues ayer perdí mi reloj con todo el tiempo dentro-

Repentinamente me desperté asustada. Estaba soñando con mi propia asfixia.

Ann

Cómo vivir una vida

Si somos un setenta porciento agua y el agua es vida y nosotros somos vida, podemos ver la vida, entonces como líquido. Llamémoslo líquido heterogéneo. Dicho esto, expongo mi teoría de que la vida viaja en embudo (dejando eventualmente al márgen la hipótesis de que sea ella en sí misma dicho artefacto). Me refiero a esto luego de la detallada observación de las variantes. Las cosas que conforman la vida pueden colapsar en un empastamiento e importunar la velocidad de flujo. Ésto debe evitarse, de todas formas y al fin de cuentas, cada cosa va a salir a su debido tiempo. (Evocación de los factores de importancia sólida que existiesen en el líquido) Para pensar: cuanto menos cosas forcemos a pasar por el embudo, menos complicaciones de salir tendrán las otras, por lo que fluirán con mayor facilidad.  Y si escalón a escalón es como se sube una escalera deberemos ir siguiendo paulatinamente y sin desesperar, las instrucciones de Cortázar para subir una escalera: “cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie” (sic.). Éxito asegurado.

“Y ya hechos polvo

mis huesos,

se convertirán

en reloj de arena.”

 

Ann

 

“No existe nada
que pueda dormir
con el ruido
de la conciencia…
excepto
la intempestuosa
necesidad
de olvido.
En ella
el sueño se hace
permanente
y navega la vida
en aguas de
incongruencia.
Hermana de la culpa
la tosquedad habita,
ahí donde no quedan
rastros
de salvación.
Dolor que
ni la muerte
quita.”

Ann

“Creo que
tu enormidad
no es aun mas grande
porque no cabe en el mundo
tal existencia.
Porque no cabe en el mundo
enorme demencia,
que aquí está y es mía
inmutable natura,
al descubrir
que
existías y
estabas y estás,
eres cierto.
Creo que
tu belleza
no es aun mas grande
porque sería un arbitrio
desleal, inhumano
frente al universo
que nos escucha…
Si es que acaso
no lo es ya.
Pues de veras existes…
Y el universo
lo sabe.”

 

Ann

“Anhelo el minuto en el que brame

y el desierto colapse y se redima.

Que el mar de tus infamias se deprima

y constante, arrepentido, se derrame.

Cruelmente, no ha faltado en tu mirada

un gramo de lamento por mi ausencia

o por a la impronta cruel de la cadencia

de las hojas que pisé en mi retirada.

No olvido el desarraigo de mi alma

al oir que tu esencia era el hastío,

que las lágrimas volcadas en el río

confudían amor, desastre y calma.

Nada queda de tanto destruído

nada queda de todo lo anhelado.

Solo enfermos mis ojos encerrados

recuperaron la luz en el olvido.

Ann

“Anhelo el minuto que brame

y el desierto colapse y se redima.

Que el mar de tus infamias se deprima

y constante, arrepentido, se derrame.

 

Cruelmente, no ha faltado en tu mirada

un gramo de lamento por mi ausencia

o por a la impronta cruel de la cadencia

de las hojas que pisé en mi retirada.

 

No olvido el desarraigo de mi alma

al oir que tu esencia era el hastío,

que las lágrimas volcadas en el río

confudían amor, desastre y calma.

 

Nada queda de tanto destruído

nada queda de todo lo anhelado.

Solo enfermos mis ojos encerrados

recuperaron la luz en el olvido.

 

Ann

 

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